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El huérfano (Tango)

Letra: Francisco García Jiménez
Música: Anselmo Aieta
1-4-1923

Voz: Carlos Gardel

Orquesta: quita

Guitarras: José Ricardo, Guillermo Barbieri

Estudios Odeon, Buenos Aires

Sistema Acústico

Fecha Matriz 78 rpm CD / Vinilo
1923 1233
Muestra (?)
Sin publicar
1923 1233 - 1
18070-A
139877
Todo Gardel - Vol. 10

El huérfano

Ante el sepulcro de mi amor
detengo el paso, vacilante,
y esta estrofa dejaré
y volcaré como una flor;
al viento errante doy mi voz,
que él llevará mi último adiós.

Un día te cruzaste,
mujer, en mi camino,
yo andaba por la vida
sombrío y al azar;
mi madre se había muerto
y el dulce amor divino,
perdido para siempre,
nublaba mi destino.
Ya nada me quedaba,
cansado de llorar.




Entonces me encontraste
y yo algo vi en tus ojos
radiantes como auroras
de dicha y de ilusión.
Tus ojos no engañaron
las ansias de mi pena,
pues fuiste tú en mi vida
la amada blanca y buena,
querida una vez sola
con todo el corazón...

¡Y ahora me abandonas,
te alejas de mi lado,
me sumes en la noche
tan fría del dolor!
Mi pobre traje humilde
de nuevo está enlutado,
y el huérfano doliente
que ayer has encontrado,
hoy sigue siendo el huérfano
de tu encantado amor.

El huérfano es el primero de varios tangos del bandoneonista, director y compositor Anselmo Aieta que Gardel llevó al disco. La orquesta de Francisco Canaro (de la que Aieta era entonces integrante) lo grabó en 1922 en versión instrumental.

En un reportaje para la revista Ahora (1954), Aieta narró cómo conoció a Gardel:

Yo tocaba en el Casino Piigall cuando un señor, al que yo no conocía, me mandó llamar desde una mesa. En ese momento terminaba de tocar el tango El huérfano, del que soy autor, y al acercarme, luego de invitarme a compartir su mesa, se presentó diciendo: "Soy Carlos Gardel, mi amigo, y tendría interés en cantar ese tango, que me ha gustado mucho. Si viene mañana por la casa Glücksmann se lo grabo inmediatamente". Como se imaginan, a pesar de la alegría enorme que experimenté, en ese momento no salía de mi asombro al comprobar cómo un artista de la celebridad de Gardel podía solicitarme una de mis composiciones con la llaneza con que lo hizo. Ese fue mi primer contacto con el gran inétrprete.1

Versiones:

Ignacio Corsini, con la orquesta de Roberto Firpo (1923)

Carlos Spaventa